lunes, 6 de diciembre de 2010

El dudoso Príncipe 6

El banquete


Nuestro dudoso príncipe no sabía que en esa boda descubriría sentimiento que calaron muy hondos… pero él es demasiado dudoso como para admitir ciertas realidades que efectivamente son ciertas, aun así pasemos por alto la impresión que esta chica le causó y sigamos deleitándonos con su plática:

Me acerqué a la mesa, ella ya estaba sentada al lado de una prima mía. Yo esperaba que trajeran mi silla debido a que no había suficientes en la mesa. Géminis ya se había sentado y el único que estaba de pie era yo. Al principio pensé que la misteriosa muchacha de vestido negro era mayor que yo y que debía comportarme correctamente para no parecer muy infantil o muy inmaduro, no entiendo muy bien el porqué de este pensamiento pero así fue. Una vez sentado empecé a mirar a aquella muchacha, pero mi novia estaba a mi lado por lo que no podía ser muy descarado. Aun así la miré, confirmé más de cerca, su belleza a la par que su tristeza. Ella estaba hablando con mi prima, al parecer eran muy amigas. La chica reía, sonreía y hablaba pero cuando no había ninguna de estas tres cosas ella simplemente estaba triste y bajaba la cabeza. Y sirvieron la comida, es decir, el aperitivo. Y empezaron los interrogatorios propios de una boda en los que se conoce a los invitados que están en tu misma mesa y que no conoces, e incluso investigar sobre la vida de los familiares que casi nunca sueles ver. Y en este contexto fui averiguando cosas de la misteriosa chica de negro, que tanto llamaba mi atención y tal vez fuera por su deslumbrante belleza, o más bien por la tristeza que se cernía sobre ella, pero lo cierto es que descubrí bastantes cosas interesantes sobre ella y apenas le pregunté nada. Yo hacía como si no estuviera al tanto, como si hablara con otra gente, pero sin embargo… estaba bien atento, incluso cuando la bella chica preguntó a Géminis sobre si éramos hermanos. Hice como si no me hubiera enterado y pregunté, pero evidentemente, si me había enterado y pensé que había llevado a esa bonita chica a pensar aquello. Descubrí el motivo de su tristeza y ni siquiera tuve que preguntarlo debido a que el afán de conocimiento de Géminis me hacía el trabajo sucio.

El motivo de su tristeza me resultó más interesante que su nombre. Lo descubrí al hacer ella aquella pregunta a Géminis, aquella pregunta que me hizo reflexionar en si de verdad Géminis y yo parecíamos una pareja, si al pasar frente a alguien este diría: -Son pareja- Con aquella pregunta comprendí que no hacíamos buena pareja, en realidad esto nunca me importó ni me detuve nunca a pensarlo. Pero en esa mesa de aquel banquete comprendí muchas cosas.

Volviendo al tema de su tristeza, Géminis preguntó que si ella tenía novio, mi prima se apresuró a decir que ya NO!! Y que así mucho mejor. Y entonces ella misma, la misma muchacha lo explicó: -Me engañó- Sonaron estas palabras en mi mente con un ECO de asombro mientras los ojos de aquella muchacha se entristecieron aun más. Y entonces comprendí, a la par que maldecí, odié y entristecí. En mi cabeza aparecieron imágenes, rostros y escenas, no era capaz de comprender. Esa muchacha era… era tan bella, hermosa, preciosa, tan bonita… su rostro parecía tan perfecto tan suave y cálido. Se la veía tan frágil, tan indefensa y a la vez tan fuerte, que en mi mente no podía caber que un hombre fuera capaz de dañar de esa manera a aquella preciosa criatura que parecía poseer mi interior, y ese hombre merecía cuanto menos mi más profundo desprecio. Después supe que se arrepentiría pero lo que hizo ese ser, nunca tendría mi perdón. Producir esa rotura en el interior de la estructura del corazón de ese ángel que nos había regalado el mayor de los regalos al venir al mundo y deleitarnos con su hermosura. Pensé mil formas de cómo hacer que ese maravilloso ángel sonriera de verdad, nos iluminara con su sonrisa, casi perfecta, porque verle sonreír tendría incluso más sentido que vivir

Pensaba en todo aquello mientras pelaba una gamba asada, pero que supo amarga, como el alma de la bella muchacha que fue que encerrada por la oscuridad en un cuarto llamado del tormento, y del que era realmente complicado salir. Pero no debía ser así, su alma debería ser tan libre como un puñado de hoja enredadas en un remolino de aire, dejarse llevar por la naturaleza y llegar donde esta misma quisiera. Pero su mirada pedía fervientemente liberación, ser liberada de las cadenas de opresión sin piedad apresó su ser una mañana de abril. Ese ángel que mis ojos miraban con timidez, volvería a volar. Sus alas fueron cortadas pero resurgirían y con más fuerzas y ganas de volar, volar bien alto y dejarse llevar por un torbellino de emociones que no la harían sino temblar de felicidad… y mientras pensaba estas barbaridades que no sabía si se cumplirían… tragaba una gamba que realmente no supo a nada.

Siendo consciente de mis pensamientos y al poder percatar que no eran para nada apropiados, de inmediato cesé y mandé a mi cabeza que borrara todo pensamiento que no procediera en aquel momento en el que una dama me había iluminado y casi encandilado con ese toque de inocencia que parecía percibir en ella. Y decidí, al asustarme, no volver a pensar en ella mientras durara el dichoso banquete que ahora se estaba convirtiendo para mí en una cárcel de la que era dueña la dama de negro. Asique tome por claro atender a los menesteres que trae consigo una boda, es decir, gritar como el que más aquello de “que se besen” y demás algarabía, ver un video que se proyectó, comer todo lo que pude. Aplaudir y pensar en Géminis, por dios que era mi novia y apenas si le había dado un pequeño beso. Y no entendía porque me encontraba tan aturdido en ese momento. Pero era inútil no volver mis pensamiento donde ni yo podía evitar llevarlos. Y sería inútil, y solo me engañaría a mí mismo, si dijera que no la miré cuando se levantó al servicio. Al principio pensé la verdad es que tiene un buen cuerpo, pero luego pensé… ¡se va a caer! Y es que al parecer dio rienda suelta a la bebida para que se apoderase de ella por completo y olvidase la desgracia que su ex la estaba haciendo pasar. Cuando volvió del váter ya no se tambaleaba tanto pero igualmente estaba alcoholizada en gran medida, seguramente habría evacuado parte del liquido que yacía en su interior… sinceramente dudaba que la evacuación llegara cuanto menos al 10%. Seguramente lo justo para seguir bebiendo vino, que era la bebida fuerte en esa, nuestra mesa. Tampoco pude evitar mirar cuando la bella chica señaló a su hermano. Él llevaba traje, aun que la americana se la había dejado en la mesa, supongo que se iría al váter, y pasó por nuestra mesa. Recuerdo que vestía camisa rosa y los pantalones del traje, también estaba un poco colorado debido supongo a la bebida consumida, de ahí se deduce el porqué de su peregrinación al servicio de caballeros. Al verlo no pude evitar tener una sensación extraña, como si sintiera que no sería la última vez que lo viera, y así sería.

Yo sentía que aquello no podía seguir así, y que eso no era normal. DESEABA IRME. La chica se fue, no sé realmente donde pero me valió para descansar un rato de pensamientos realmente improcedentes. Aunque no puedo negar que la buscaba con la mirada… puf… joder y mi actual novia por allí… y yo buscando con la mirada a una chica de la que apenas sabía nada… y haciendo viajes a mesas de invitados con la excusa de levantarme por si la veía, maldita sea que me ocurre…?

Su nombre era incluso más enigmático, me llamaba la atención y al tiempo me gustaba, parecía decirme “mírame” y lo peor es que yo hacía caso, en realidad todo en ella me resultaba llamativo. Su nombre, para mí, le venía como un guante, casi perfecto para ella: VENUS

Engaño. Después de leer a nuestro dudoso príncipe solo queda decir eso: engaño. La realidad es visible para cualquiera, la chica esta… Venus creo que se llama, le ha llamado la atención demasiado. Y aunque él no lo haya reconocido y nos haga ver que no quiere saber de ella, es auto-engañarse ya que me consta que cuando volvió a su ciudad, mientras conducía, pensaba en ella. Y que no sería la última vez que lo haría…

1 comentario:

  1. ¿sabes que sería lo más maravilloso? que este cuento nunca acabara... que siempre termine con un "continuará" y nunca con un "fin".
    Venus resurgió, tu la resurgiste...la salvaste del océano oscuro en el que se ahogaba, donde ya perdía el pulso.
    Sí, engaño... pero el tiempo y el destino pone a todo el mundo en su sitio, el principe quedó en el suyo. Al lado de venus... al lado de su venus, sería la luna propia de venus. Aquella luna que le da luz y le alumbra cuando esta pierde el sentido de su órbita. Aquella luz que le mostraba el camino a la felicidad...

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