domingo, 12 de diciembre de 2010

El dudoso Príncipe 7

Tras el espejismo queda reinventar el mundo


Es indiscutible que nuestro dudoso dudoso Príncipe es como todos los hombres del planeta, es más, se puede decir que es un ser humano cualquiera y como tal su corazón atenderá a razones mucho más fuertes que su razonamiento. Al que rara vez tiene en cuenta o se deja llevar:


Podría negar una y mil veces lo innegable y podría aun así quedarme ciego, pero en mi interior sabía que ya no me quedaba nada más hermoso por ver que lo visto aquel día. Y sabía que la suerte me sonrió esa mañana vestida de negro, y que nunca olvidaría el rostro que podía hacerme feliz. Ver la claridad vestida de negro te aclara muchas cosas y te ennegrece otras.

Si, sería de necios negar que cuando me dirigía a mi ciudad natal pensé en ella, ¿a quién sorprende a estas alturas? Donde una flecha irrumpe el escudo más duro. Y aun llevando a mi novia, Géminis a mi lado, pensé en ella tantas veces como veces latía mi corazón. Mientras Géminis hablaba de sus cosas yo volaba en un cielo de libertad que me devolvía a tierras lejanas donde la luz se apagaba y solo una figura femenina se levantaba seguida de un foco de luz y me miraba a la cara mientras me sonreía. Y Géminis comentaba cosas d cierto primo, cosas tales como que se entenderían si hicieran pareja, o yo que sé, sinceramente… yo sonreía al pensar en lo mismo que ella pero con… ELLA, Venus. Su nombre se quedó tan clavado en mí, como una flecha del mejor arquero, tan profunda que llegó al corazón, tan profundo que era imposible de extraer pues moriría en ese mismo instante. Pero no me atrevía a llamarlo amor, pues aun dudaba de que eso fuera.

Mis pensamientos cesaron al llegar al hospital y visitar a mi suegro que yacía en una cama de cuidados intensivos por testarudez, creo que Géminis tenía a quien parecerse. Y después de eso regresé a mi casa y me preparé para una cena con unos compañeros. En realidad, por aquel entonces me llamaba aquella cena, deseaba ir y compartir un estupendo rato con mis compañeros/as y amigos/as, sin embargo tiempo después descubrí que hubiera preferido quedarme en las tierras lejanas de Jámila y ojalá lo hubiera hecho, en realidad deseo tantos cambio del pasado, pero ninguno se cumplirá. No me quedé en aquellas tierras, volví, aun que no afirmaría tal cosa sobre mi corazón, al cual invadían toda clase de dudas habidas y por haber. Pero como decía, volví para quedarme, y la noche fue fabulosa, y como todas las noches, esta también acabó, y me fui a la cama. Pero fui contagiado de un virus letal, que por el momento se mantendría latente y que poco a poco se manifestaría…

Y a la mañana siguiente recuerdo abrir los ojos prácticamente a la hora de comer, y en realidad nada pasó realmente destacable hasta que por la tarde, encendí mi ordenador y rápidamente pregunté a Géminis los apellidos de Venus, y seguidamente la hice mi amiga en cierta red social, y estuve a la espera de su contestación. Y de repente… sentí el mundo pararse, ella estaba conectada y un manojo de nervios se apoderó de mí e hizo conmigo lo que quiso. No sabía si hablarle, sería la primera vez que me dirigiría a ella directamente, recuerdo tal estado de nerviosismos que estuve tiempo pensando si decirle algo. Finalmente me armé del poco valor que aun me quedaba en el cuerpo e inicié la conversación. Estaba realmente emocionado al poder hablar con ella, pero rápidamente sucedió lo indeseable: me habló de su estado de ánimo y del culpable de tal hecho. Creí romperme por dentro de la indignación y la exaltación y solo se me ocurrían palabras de ánimo, entre ellas que era muy joven, que solo teníamos 18 años y que aun quedaba mucha vida por vivir y que éramos jóvenes y no debíamos preocuparnos por esas cosas, era evidente que dolían. Usé el plural para parecer cercano y que mis palabras la reconfortaran lo máximo posible. A cambio recibí un “gracias” y creí haberla animado un poco, y eso era más de lo que yo podía pedir. En ese instante tomé la decisión más acertada de mi vida hasta el momento: haré que Venus rompa el yugó que le cortas las alas para volar, o moriré en el intento. Y aquello lo cambió todo. Estaba tan emocionado por haber podido hablar con ella... y por la decisión que había tomado que el sueño se me pasó como un relámpago en una noche de tormenta. Y sabia que iniciaba la batalla de mayor peligro de mi vida, pero en mi interior sentía que Venus merecía tanto una sonrisa… No podía permitirme esa derrota pues mi honor esta tan en juego como mi corazón.

Al día siguiente por la noche ella y yo volvimos a hablar y yo la hacía sentirse bien, y yo aun me sentía mejor, y así todas las noches durante dos semanas… Y un día pasó lo que debía pasar para que el cuento funcionara como debiera: Géminis y yo discutimos… Ella volvió a enfadarse por una tontería y comportarse como una niña pequeña, me irritó tanto aquel comportamiento que hoy en día y pasado el tiempo aun me enerva pensar en aquello. El vaso estaba colmado, el agua descendía por sus paredes y el retroceso fue inminente en mi corazón. Llevaba ya algunos días hablando con Venus y cada día mi atracción por ella era mayor. Sentía una fuerza entre nosotros. Nos entendíamos y compenetrábamos hablando, y la confianza cada día era mayor. Aquel día supe con mis propios ojos que Géminis pronto sería pasado, lo vi y una vez visto poco se podía hacer. Y esa misma noche le conté de mi enfadó a Venus, y al contarlo entendí claramente todo. ME ESTABA ENAMORANDO DE VENUS DE FORMA IRREMEDIABLE y sin embargo era algo que me llenaba de tanta emoción que apenas me cabía en el cuerpo. Géminis no era para mí y eso empezaba a tenerlo claro, aunque también pensé que me estaba dejando llevar por mi enfado.

Recuerdo que en sucesivas noche hablaba con Venus, lo ansiaba más que la comida y se me hacia eterna la hora de la conversación y muy corta esta. Ella siempre se iba temprano, sobre las 12 ya estaba en la cama y yo, me quedaba pensando en ella todo lo que podía y más. Le mandaba mensajes privados animándola, le solía decir abuelita debido a que la adopté como tal, fue una forma de acercar confianzas, ella realmente esperaba mis mensajes privados y yo disfrutaba escribiéndoselos porque sabía que la reconfortarían y la haría sentir mejor. Y eso para mí era tan grato como el mejor aroma de una perfumería, que se te queda grabado y huele tan bien que nunca más quieres dejar de olerlo. Y mientras tanto Géminis hacia cuenta de su error y me pedía perdón pero en el fondo de mi corazón sabia que de poco serviría pues el virus del amor esta llevándose mi corazón a tierras lejanas, donde libertad y belleza se aunaban en un ser esclavo de sus sentimientos al que intentaba liberar. Dos semanas después del enlace que me descubrió fragancias nuevas, una noche y junto a Géminis, volví a visitar tierras lejanas con la escusa de ver a un primo mío; en realidad esa fue la excusa que Géminis creyó, mi mente solo tenía un propósito, y era el mismo que mi corazón: VER A VENUS aunque tan solo fuera una vez más. Se convertía en mi diosa por momentos y cada una de sus palabras me sabía a dulce chocolate, y no quería dejar la adicción que estaba empezando a desarrollar por ese exquisito manjar. Así que al llegar a Jámila llamé a mi primo pero para mí “tremenda desgracia” estaba ligeramente indispuesto. No me pesó en lo más mínimo para que serviría decir lo contrario, por tanto llamé a Venus, dios santo… se desató una sonrisa en mi boca que intenté controlar para que Géminis no percibiera cuando Venus me dijo que quedaría con nosotros para tomar algo. Quedamos en su colegio. Estaba esperando con Géminis y de repente la vi aparecer, me dieron ganas de empujar a Géminis, que desapareciera e irme a solas con Venus. Pero mi mente es demasiado juguetona y no hice caso a ningún pensamiento improcedente, que fueron por otra parte unos cuantos. Llegó donde estábamos, primero se besaron Géminis y ella y después nos besamos nosotros dos, ojala y se hubiera parado el mundo en ese preciso instante y nuestras mejillas se hubieran quedado pegadas toda la vida, su piel era tan suave; nada que ver con la mejilla de Géminis; rozar su piel era como acariciar seda y su olor era bastante fuerte. Que se quedaría grabada su esencia en mi nariz. Aun así el momento apenas duró escasos 5 segundos, pero fue tan intenso que noté como mi corazón se aceleraba. Después comentamos Venus y yo que ambos necesitábamos gafas pero en ese momento ninguno de los dos las llevaba. Seguidamente fuimos a un pub a tomar algo y charlar. No recuerdo exactamente el nombre del pub pero era bastante grande; no sentamos en una mesa y pedimos unas bebidas. Charlábamos animadamente y yo recuerdo que no paraba de mirar a Venus, y reía con ella y sonreía, y a veces deseaba que Géminis no estuviera y en ocasiones me olvidaba que estaba allí. En realidad solo existía Venus y yo y el resto del mundo podía morirse porque yo estaba tan a gusto con Venus que me daría igual.

Pero lo bueno tiene por costumbre irse pronto y muchas veces tardar en volver, y esta ocasión para mi desgracia fue así. Asique Géminis y yo tuvimos que regresar a nuestra tierra, no sin antes dejar en su casa a Venus, cosa que me sirvió para descubrir donde estaba su casa, para quien sabe, futuras visitas… Y volví pensando otra vez en ella, después de dos semanas seguía igual de bella, casi más que antes, no fue una ilusión que mi cabeza por azar creó, NO, era tan hermosa que desearía morir, llorar y poder estremecerme con cada suave tacto de su piel, con la perfección de sus líneas y cada vez que su mirada me desarmase de amor, pues no deseaba otra cosa que envolverme en su amor. Y el viaje se hace más corto pensando en mi diosa pues el anhelo de volver a verla cura el mal de despedirse y tener que volver con Géminis al lado sin parar de hablar. Mientras yo hacía esfuerzos por abstraerme del mundo y pensar en la próxima vez que volvería, que debía y tenía que hacerlo, no le valía a mi corazón con solo una vez y sin embargo la incertidumbre de no saber cuándo sería me agobiaba. Cuando llegué a mi tierra no tenía más ganas de nada, solo pensaba en ella y en la fragancia que se quedó grabada en mi nariz durante muchísimo tiempo. Necesitaba verla, olerla y sentirla otra vez… pero sin Géminis….

2 comentarios:

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  2. nuestro tan preciado Principe dudoso no se imaginaba que en su otro cuerpo, en Venus... seguían recorriendo similares sentimientos. Venus intentaba mantener la distancia con el Principe, interminable distancia.
    Ella notaba cuando él, indesacaradamente le miraba e intentaba hacer lo posible por no molestar a Géminis ya que, tenía un cariño especial por su novio.

    Te quiero mi cielo, sé y tengo claro que eres lo mejor que me ha pasado nunca. Gracias por rescatarme, gracias por hacerme feliz. Prometo amarte toda mi vida y parte de la siguiente. Siempre siempre junto. 10-9-10

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