El humo del espejismo continua...
Corría la primavera de 2009 y nuestro protagonista seguía “encadenado” a su novia. Y su aniversario estaba próximo aunque nuestro dudoso Príncipe por alguna extraña razón no pensó nada especial. La excusa perfecta seria que el final de curso estaba próximo y no había tiempo que perder, por lo que nuestro dudoso Príncipe pensó en unas zapatillas, y con ello Géminis debería conformarse y contentarse. Pero estamos hablando de nuestro muy dudoso Príncipe por lo que no pudo resistir la tentación de hacer algo más que eso, por lo que un dia pensó en escribir algo bonito en la fachada de enfrente de casa de Géminis, en realidad no le costó mucho trabajo y a ella le gustó bastante, pero claro por otra parte, ni siquiera atino a recordar que regalo recibió nuestro protagonista, en la fecha antes señalada de su aniversario, seguramente la importancia sería ínfima, como si no se explica que este humilde narrador no recuerde de que se trata… a estas alturas no nos sorprende. Lo sorprendente es, queridos amigos, que nadie jamás le dijo a nuestro protagonista que Géminis no era para él, que hacían mala pareja y por supuesto que a nadie le gustaba para nuestro Príncipe, aun por muy dudoso que fuera. Todo el mundo les ponía buena cara a esta… “pareja” por llamarlo de alguna forma poco peyorativa aunque en realidad, en el interior de toda esta gente corría un pensamiento llamado verdad, y que nadie se atrevió a sacar fuera. Y así, en el engaño, la falsedad de los rostros y la lastima se fue desarrollando una relación que parecía firme…
Y se afronta el verano, lo mejor que se puede. Nuestro protagonista lo dedicó entre otras cosas a trabajar, y como no a estar con su supuesta amada. Recuerdo que comentaba que el calor era incesante en las mañana de verano, que cada vez que iba a ver a Géminis sentía que su cuerpo se derretía. Y en realidad poco reseñable se puede decir de este verano del que poco recuerdo se tiene… y menos aun bueno. A parte claro está de la eterna discusión del verano:
Por aquel entonces nuestro protagonista y dudoso Príncipe estaba en la autoescuela, estudiando para aprobar el teórico del carnet del coche. Esto le requería concentración, tiempo y estudio. Y Géminis tuvo a bien enfadarse con nuestro dudoso Príncipe mínimamente cuatro veces por semana cosa que irritaba y mucho, a nuestro protagonista ya que, es un sacrificio que debía hacer y más él, que era quien estaba estudiando todos los días, y se pasaba las tardes enteras encerrado en la autoescuela, y no le apetecía mucho, a cualquiera le hubiera gustado haber salido a pasear. Pero nuestra “querida“ Géminis no pensaba en todo ello, no, ella prefería estar con el dudoso Príncipe si o si, y cuando no era así se enfadaba. Nuestro protagonista le replicaba con las siguientes palabras: -“cuando me saque el carnet el año que viene seguro que no te molesta tanto y bien que lo disfrutarás”- Y así sería, pero en fin… no merece la pena hablar de ello.
Llegará el otoño, nuestro protagonista ya tendrá el teórico del coche y la situación con Géminis se estabilizará. Bueno si puede llamarse así a pelearse cada dos por tres porque Géminis quería estar siempre con nuestro protagonista, y no se conformaba con el rato que pasaban juntos en el instituto, no, ella quería además quedar todas las tardes. Pero el dudoso Príncipe no podía, los estudios, el agobio, etc… Él pensaba que con el rato que se veían en el instituto era más que suficiente y que por supuesto los viernes y sábados podían quedar libremente. Pero hablamos de Géminis… por supuesto esto no fue así, cosa no extraña a estas alturas…. Por tanto así transcurrió el otoño. En las navidades de aquel año ocurrió algo que no estaba previsto: Nuestro protagonista no se marchó a Madrid a celebrar Nochebuena allí, como era costumbre desde hacía años. Cosa que propició que la Nochebuena la pasara con su familia en su casa y después con su “adorable” Géminis. Y lo mismo en Nochevieja.
Y pasará el invierno, los cumpleaños de nuestro protagonista y su “flamante” novia. Y la semana santa de ese año… sería la más sacrificada y diferente de todas. El padre de Géminis sufrió un brote de su enfermedad y fue gravemente hospitalizado el día 29 de marzo, lunes santo. A partir de entonces todo fueron preocupaciones, viajes al hospital y tristeza. Recuerdo que nuestro protagonista hizo miles de viajes hacia el hospital llevando a Géminis y a su madre hasta que el padre de Géminis estuvo recuperado y en su casa. Por lo que el dudoso Príncipe y Géminis no tuvieron una buena semana santa. Pero el mal trago pasó y un mes después de ser hospitalizado, el 28 de abril, el padre de Géminis volvió a su casa, pero para entonces… algo había cambiado…
ya estaba bien que cambiara! ya era hora de que el dudoso principe se deshiciera de Géminis y encontrara su verdadera princesa.
ResponderEliminarque la encuentre ya! que la encuentre ya! que la encuentre ya!
PD: ESPERANDO NUEVA ENTRADA.